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Muere Carmen Aldunate, una de las grandes figuras de la pintura chilena

Carmen Aldunate Salas (1940–2026), destacada pintora, grabadora y dibujante chilena, falleció este 25 de septiembre a los 86 años. Su obra, marcada por la representación de la figura femenina, deja una huella profunda en el arte contemporáneo chileno.

El mundo del arte chileno despide hoy a una de sus figuras más reconocibles. Carmen Aldunate, pintora, grabadora y dibujante nacida en Viña del Mar en 1940, falleció este viernes 25 de septiembre de 2026, a los 86 años.

La noticia fue confirmada por el Museo Nacional de Bellas Artes, institución que conserva parte importante de su obra y que destacó el legado de una artista que desarrolló durante más de seis décadas un lenguaje plástico propio, caracterizado especialmente por la representación de la figura humana y de mujeres cargadas de simbolismo y profundidad psicológica.

Desde ArtePremium queremos recordar a Carmen Aldunate no solo como una importante artista chilena, sino también como una creadora que construyó una identidad visual inconfundible y que consiguió convertir sus personajes femeninos en uno de los imaginarios más reconocibles de la pintura nacional.

Carmen Aldunate y una mirada inconfundible

Carmen Aldunate estudió en la Pontificia Universidad Católica de Chile y posteriormente en la Universidad de Chile. Durante su formación tuvo como maestros a destacados artistas como Mario Carreño, Roser Bru, Nemesio Antúnez, Delia del Carril, Mario Toral y José Balmes. Más tarde continuó su especialización en la Universidad de California en Davis, Estados Unidos.

A lo largo de su trayectoria desarrolló una pintura que fue evolucionando desde sus primeras aproximaciones geométricas hacia una figuración cada vez más personal.

Su obra alcanzó especial reconocimiento por sus representaciones de mujeres de perfil, muchas veces envueltas en elaborados ropajes, tocados y telas. Sus rostros, generalmente serenos, misteriosos y de mirada distante, evocan referencias de la pintura medieval, flamenca y del Renacimiento temprano.

La propia artista se refería afectuosamente a estos personajes como “mis monas”, figuras femeninas que se convirtieron en una suerte de sello personal dentro de su producción.

Más allá de su belleza formal, estas figuras poseen una dimensión simbólica y psicológica. La representación de la mujer ocupó un lugar central en su obra y, de acuerdo con las referencias biográficas sobre la artista, estuvo vinculada también a una mirada crítica sobre la experiencia y la condición femenina.

Una trayectoria de más de seis décadas

La carrera de Carmen Aldunate se extendió durante más de sesenta años y estuvo marcada por exposiciones en Chile y en el extranjero.

Entre sus reconocimientos se encuentran el Tercer Premio de Pintura CAP del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago en 1967, el Primer Premio en la Bienal de Punta del Este en 1978 y una mención en dibujo en la IV Bienal Americana de Artes Gráficas de Cali en 1981. En 2004 fue incorporada como Miembro de Número de la Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile.

Su obra también alcanzó espacios internacionales. Participó en exposiciones y muestras en Estados Unidos, Europa y América Latina, incluyendo una muestra internacional de gráfica en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York en 1977. Sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas, entre ellas las del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Artes Visuales, la Pinacoteca de la Universidad de Concepción y los Museos Ralli.

Las mujeres de Carmen Aldunate

Uno de los elementos más reconocibles de la pintura de Carmen Aldunate es la presencia reiterada de la figura femenina.

Sus mujeres aparecen frecuentemente de perfil, con expresiones contenidas y una atmósfera de misterio. Las telas, túnicas, cofias, tocados y otros elementos que las rodean contribuyen a crear una estética que dialoga con la tradición artística europea, especialmente con el arte medieval y renacentista.

Sin embargo, su obra no puede reducirse únicamente a una referencia histórica. Aldunate desarrolló una iconografía propia, en la que la mujer se convierte en protagonista de escenas cargadas de silencio, simbolismo y tensión emocional.

Ese lenguaje evolucionó durante las distintas etapas de su carrera. En los años 70 experimentó con colores más intensos y formas vinculadas a la cultura visual de la época, antes de avanzar hacia la utilización del blanco y negro y posteriormente consolidar la estética de sus característicos retratos femeninos.

Obras de Carmen Aldunate en colecciones públicas

La importancia de Carmen Aldunate dentro de la pintura chilena también queda reflejada en la presencia de sus obras en importantes colecciones institucionales.

Entre las obras conservadas por el Museo Nacional de Bellas Artes se encuentran “Fin de Fiesta II” (1991–1992), “Tan Callando” (1979), “La Mesa del Comedor” (1972), “Mi Pieza” y “Sin Título”. También forman parte de colecciones públicas obras como “Represión” (1978), perteneciente al Museo de Artes Visuales, y “Mujer Raíz”, de la Pinacoteca de la Universidad de Concepción.

Una de las series relevantes de su producción fue “Pecados y Virtudes”, realizada en 1993, donde profundizó en la representación de múltiples personajes, telas, objetos y escenarios cargados de referencias simbólicas.

Ocaso: El cierre de una trayectoria artística

En los últimos años de su carrera, Aldunate continuó explorando sus temas característicos mientras enfrentaba dificultades visuales que progresivamente hicieron más compleja su práctica artística.

En 2024 realizó “Ocaso”, exposición que marcó el cierre de su trayectoria pictórica. En estas últimas obras volvió a sus figuras femeninas, pero desde una aproximación más oscura y personal, con rostros y formas que aparecen menos definidos y una pincelada más libre.

El título de aquella última exposición adquiere hoy una particular resonancia: una palabra asociada al final de un ciclo, pero también a la transformación de la luz.

El legado de Carmen Aldunate

La muerte de Carmen Aldunate deja una importante ausencia en la escena artística chilena, pero también una obra que continúa presente en museos, colecciones y en la memoria de quienes han encontrado en sus pinturas una particular forma de mirar la figura humana.

El Museo Nacional de Bellas Artes señaló, al comunicar su fallecimiento, que su obra ocupa un lugar significativo dentro de su colección y destacó el lenguaje propio que desarrolló a lo largo de más de seis décadas.

En ArtePremium creemos que parte del valor del arte está precisamente en esa capacidad de permanecer: una obra puede trascender a su creador, seguir dialogando con nuevas generaciones y adquirir nuevos significados con el paso del tiempo.

Carmen Aldunate deja una obra profundamente reconocible dentro del arte chileno. Sus mujeres, sus perfiles y ese particular universo de silencio, misterio y simbolismo forman ya parte de la historia de la pintura contemporánea de nuestro país.

Desde ArtePremium, expresamos nuestras condolencias a su familia, amigos y a toda la comunidad artística chilena.

Carmen Aldunate
1940–2026

Su obra permanece.